La nueva generación del grupo de teatro (La Candelaria)


Voces de los Egresados

DOI: https://doi.org/10.56908/pe.n14.104

Autores

Erika Guzmán Valencia


Erika Guzmán Valencia

Cuando salí de la universidad sabía que el talento no era suficiente para encontrar oportunidades ni estabilidad laboral como actriz. En mi caso he tocado muchas puertas, unas se han cerrado y otras afortunadamente se han abierto. Siempre he tenido la convicción de lograr mis sueños y eso es lo que me motiva día a día

Quizás por esa convicción absoluta, Erika Guzmán Valencia, fue ente­ rada en el año 2014 que el teatro "La Candelaria", estaba convocando personas para trabajar como "Stache", concepto que maneja el grupo, y que significa entrar en algo así como un periodo de prueba, donde se hace un proceso de retroalimentación entre los integrantes antiguos y los nuevos.

Más temprano que tarde, ingresó a ese universo hasta ese momento desconocido, puesto que su experiencia dentro de un colectivo de teatro y el conocimiento en relación con el trabajo de la creación colectiva, habían sido efímeros. Fue un aprendizaje tortuoso y exigente mediado obviamente, por las pasiones humanas propias de la convivencia en grupo, pero que finalmente la pusieron frente al ejercicio de reconocer la riqueza de la discusión argumentada frente a diversos temas, la multiplicidad de talentos y cómo por encima de todo, lo que convoca las fuerzas creativas es fundamentalmente, la pasión por el oficio.

El encuentro con la creación colectiva

"Camilo", es la obra que propicia a Erika ese primer encuentro con una dinámica en la que confluyen reuniones donde los actores dialogan y expresan sus intereses sobre algún asunto en particular, se plantean temas que se sugieren importantes para el contexto del país y se escuchan diversos intereses de los integrantes, todo gira alrededor de definir un tema de trabajo.

Obra: Prometeme que no gritare

Sorprendida de cómo se da inicio al proceso investigativo una vez se define el tema, inicia su participación en la recolección de datos o insumos necesarios para abordar la temática que atravesará la obra, todo la asombra, especialmente reconocer la importancia de la vida de Camilo Torres, un personaje hasta ese momento ignorado por ella, y del que no tuvo referencia en toda su formación académica anterior. La invaden algunos reclamos a la educación formal que recibió, puesto que admite, haber sido privada de conocer, no sólo ella, sino toda su generación, la memoria histórica de su país.

Agotado este momento de indagación sobre el tema definido, en este caso, Camilo Torres, se da inicio a la etapa de las improvisaciones. Es ahí cuando Erika al lado de una de sus compañeras, siguiendo las orientaciones de su directora Patricia Ariza, logra que su improvisación quede incluida en el montaje de la obra. Al respecto ella refiere: "Nosotras queríamos adentrarnos en el universo del personaje Camilo Torres desde su pensamiento, desde los conflictos internos por los que pasó al tomar la decisión de dejar el sacerdocio e irse por el lado revolucionario, tomando las armas como una alternativa de lucha frente a sus ideales. Al proponer esta improvisación debíamos pensar en quién de nuestros compañeros y compañeras iban a representarla, debíamos involucrar todos los lenguajes que acompañaban la escena desde la atmósfera, lo lumínico, la escenografía, el texto o aproximaciones a lo que podría ser el texto hablado".

La propuesta de la escena fue la que se reseña, a continuación: se pa1tía de una exploración del cuerpo con Wilson Pico, donde la premisa era dormir y tener sobresaltos a causa de algo que perturbaba el sueño, este fue un antecedente a seguir desarrollando, lo cual planteó el cuestionamiento alrededor de la siguiente pregunta: ¿cómo paso su última noche Camilo antes de morir?.

Se habían dispuesto tres telas blancas sobre el piso, que harían la función de catre de su última noche, se propuso a los actores textos fragmentados e inconexos que hablaran del pensamiento de Camilo desde lo político, de los pobres, de la revolución. Se pretendía que en esa escena se reflejara una pesadilla de Camilo, con todo lo que podría estar pasan­ do por su mente antes de tener su primer combate.

En un segundo momento, posterior a la muestra de la improvisación, se realizaron lecturas de la misma, en las que cada "actor - espectador", habló desde lo que vio o le sugirió lo observado. Finalmente, la directora seleccionó en común acuerdo con el grupo, los momentos que podrían ser parte de la obra y que se concibieron como los más pertinentes; de todas maneras, el material que se seleccionaba, se fue transformando durante el proceso a medida que se iba componiendo la totalidad de la obra.

Aprender a aprehender y desaprender

Erika, lleva diez años de recorrido artístico en el oficio teatral, y aunque reconoce que es poco, sabe que una de las promesas más importantes que debe mantener como artista, es la humildad; puesto que considera que es lo que la hará evolucionar en su oficio. Admite igualmente, que su formación en la Licenciatura en Arte Teatral en Bellas Artes durante cinco años, le abrió el universo necesario para avanzar en un camino exigente, dándole unas bases y herramientas sólidas a nivel teórico práctico en el teatro, insumos recibidos por un grupo de maestros muy diverso lo que definitivamente la enriqueció profesionalmente.

Fue precisamente la conjunción de esa experiencia primigenia y sus fuerzas internas, la que la llevaron a acercarse a La Candelaria, que aunque no es un espacio dedicado a la formación actoral, definitivamente se convierte en una escuela para personas que como Erika, viven apasionadamente el oficio de expresar desde uno de los más bellos lenguajes, el teatro.

En la Candelaria han sido posibles varios procesos que desde lo personal han atravesado su alma de artista apasionada y creadora, aprender a desaprender ha sido necesario para permitirse avanzar en su crecimiento profesional, vivenciar como desde la experiencia viva del hacer, se transforman los conocimientos y termina ocultándose la técnica actoral, para llevar al espectador a una verdad escénica.

Dentro de la obra hay unos momentos de presentación de algunos actores, lo cual se denomina como autorreferencia, donde al actor o actriz deja de lado el personaje, para hablar de sí mismo desde su postura ideológica frente a algún tema o alguna anécdota personal que es necesario compartirla con el espectador.

Es una ruptura de las nuevas teatralidades, este fue uno de los aprendizajes más significativos para la joven actriz; "La directora, me planteó construir una autorreferencia, la cual entre las dos fuimos creando, el texto habla de mi posición como actriz frente al teatro, el mundo y Camilo Torres. La puesta en escena de esta, viene cargada del trabajo de exploración que desarrollé en mi trabajo de grado con las acciones físicas dentro de la universidad, hice varias propuestas, hasta que finalmente en dialogo constante con la directora, fuimos construyendo una partitura de acciones físicas que ahora acompañan el texto en la obra. Tenía dos objetos sugeridos por la directora que me iban acompañar en la autorreferencia, unos tacones rojos, que representan el vestuario de actriz y los zapatos del personaje de Camilo, que tienen un desarrollo en otras escenas".

TEXTO DE LA OBRA CAMILO TORRES, REALIZADO EN CONJUNTO CON LA DIRECTORA PATRICIA ARIZA

Soy Erika Soy actriz

Mi vestido para el teatro es un manto sagrado Yo como Camilo no quiero encerrarme en los rezos y en los cantos...

Quiero inventar un teatro que cambie el mundo isí! quiero un teatro que cambie el mundo.

Quiero caminar entre los pobres de la tierra.

Hoy estoy aquí, para recuperar a Camilo Torres.

Un rebelde como yo, un inconforme como yo. Lo persiguieron, lo acusaron, lo golpearon.

Nadie sabe dónde está su cuerpo iyo! iYo presto mi cuerpo para representarlo!

Camilo Torres vive, pero yo también.

F2

El futuro de los artistas y nuestro compromiso con el país

"Creo en mi país, creo que desde mi oficio como artista puedo brindarle una esperanza; todos queremos una mejor ciudad, un mejor país, un mundo mejor. Pero ¿Qué hacemos por ello?, es mi pregunta. Por eso, busco un teatro que hable de reconstruir una memoria colectiva, de reavivar todo aquello que los medios de comunicación se niegan a informar. Como joven actriz que soy, siento un inmenso interés por hacer un teatro que haga reflexionar al espectador, que lo inquiete, lo increpe, que lo llene de sensaciones vivas. Por eso estoy en el grupo de teatro La Candelaria, porque siento afinidad por el trabajo que desde allí se gesta, creo que en ese sentido puedo aportar y que cada uno desde su oficio puede aportar para el cambio social que todos queremos.

Pertenecer al grupo de teatro la candelaria me ha creado un interés profundo de hablar de las problemáticas sociales por las que atraviesa constantemente mi país, pero la búsqueda del grupo aparte de tener un interés por hablar de esos temas, también se cuestiona sobre las nuevas formas del teatro, sobre las nuevas tecnologías que han llegado a hacer parte de las puesta en escena, más que como decorados o formas, como lenguajes que aportan".