El Canto del Pájaro Guaco


Autores

Ruth Rivas Franco

Facultad de Artes Escénicas, Instituto Departamental de Bellas Artes, Cali, Colombia

El Canto del Pájaro Guaco

En la Foto: Ruth Rivas Franco

Esta obra parte de un proceso de Creación Colectiva realizada a partir de la investigación de las ceremonias fúnebres afro. El proceso se realizó desde marzo de 2011 a mayo de 2012. En él participaron Snehider Rivas, Jessica Herrera y Alejandra V. Jiménez en calidad de estudiantes actores, por ser un trabajo realizado en el marco de su proyecto de grado. También participó el maestro Jesús María Mina como director general del proyecto. Los alabaos que se incluyen en el texto hacen parte de la tradición oral afro. La versión que aquí se presenta es una reelaboración de la dramaturga.

Personajes:

LA MADRE

EL HIJO

LA NOVIA

EL PÁJARO GUACO

CANTAORA 1

CANTAORA 2

VOZ ESPERANZA

Sala de una casa. En el lugar hay una pequeña sala imitación Luis XVI. En un extremo, una pequeña cocina y en un rincón un altar construido con las fotos de Arcadio, un joven de 18 años. Blasina, una mujer afro de avanzada edad, se dirige muy pesadamente a él, canta .

BLASINA:

Arcadio era su nombre,

Mosquera su apelativo,

Mosquera su apelativo,

Toma una de las fotos, en ella Arcadio sonríe. Blasina la limpia con un trapito que saca de su sostén, la besa, suspira. La pone en la mesa de nuevo, prende una veladora. Saca un tabaco de su pecho y lo prende.

BLASINA:

Con ese nombre se va,

A la tierra del olvido,

A la tierra del olvido,

Escupe el humo del tabaco sobre la foto de Arcadio. Hace una cruz en el aire con el tabaco. Lee el tabaco. Escucha atenta. No se oye nada. Saca de debajo de la mesa del altar un baúl que tiene bajo llave, le echa el humo, pone el tabaco a un lado y saca de él una carta amarillenta sellada. Lee el sobre.

BLASINA: Esperanza…

Vuelve a meterla en el baúl, saca de él un vestido de niña, una camisa roja de hombre, maltratada, raída, pero limpia. Toma de nuevo el tabaco y expulsa el humo sobre la ropa.

BLASINA:

Por aquí pasó María,

Tres horas antes del día,

Toma una foto, tiene el impulso de quemarla con el tabaco.

BLASINA: ¡Casquisuelta! ¡Buscona!

Guarda la foto en el fondo del baúl. El teléfono suena. Blasina se dirige a contestar con su cuerpo cansado. Deja el tabaco a un lado, saca varias prendas de vestir de hombre y va armando un muñeco cerca al altar.

BLASINA: ¡Aló! ¿Aló? ¡Mija! Me hace una falta…ajá… ¿en serio mija?… (Riendo) ya no vamos a necesitar ir al matasanos…ya tenemos doctora en la casa… no, no, a mi me da miedo irme para allá, ya estoy muy vieja para eso…ah, la ciudad no es pa’ gente como yo…vea Esperanza, no se olvide de las yerbitas, las dos cosas se complementan… la bata y las yerbas… ah y ¿por qué se van a burlar de usted?...¡bruja! que le digan lo que quieran…

Termina de armar el muñeco. Le pone en la cabeza la foto de Arcadio. Se persigna. Se escucha el canto del pájaro guaco. Silencio. Blasina se echa la bendición. El canto se vuelve ensordecedor. Blasina busca de dónde viene el sonido.

BLASINA: ¡Shhh! ¡Shhh! ¡Sí! ¡Sí!

Aquí estoy… mija, vengase ya para’ca… no me siento bien… calle la boca…hay un guaco en la casa…un guaco…óigalo…

Blasina estira la bocina. El pájaro se queda callado. Blasina se persigna otra vez, contiene la respiración.

BLASINA: Se viene ya…llámese a la comadre y a los tíos que se vengan todos…los quiero a todos aquí… se viene ya Esperanza… si yo me muero y usted no está aquí le queda eso en su conciencia…venga, me entierra y se devuelve pa’ su universidad…sólo pa’ la muelona no hay remedio…ay Esperanza (llorando) es la única forma que me encuentre con…sí, con Arcadio ¡Carajo! Con eso hasta que me muera… yo sé que está muerto, pero hay de muertos a muertos, si no me lloran bien no lo encuentro… No se ría ¿Cómo que loca? respete… eh, ya ni morirse puede una… hay mucho que hacer y no puedo yo sola, llamar a todos, preparar el viche, la comida, el altar, que vengan a despedirse, no me quiero ir debiéndole nada a nadie…

Enmudece. Va hacia la caja de recuerdos, saca de nuevo la foto que le produjo malestar, la deja a un lado, busca, saca la carta amarillenta. Mientras habla recoge la ropa del muñeco, la dobla rápidamente echa todo nuevamente en el baúl. El pájaro vuelve a cantar.

BLASINA:(Retraída) Necesito que contrate a las mejores lloronas y a las mejores cantaoras, necesito que me recen las nueve noches seguidas… si Esperanza, nueve, nueve noches, nada de tres, ni de cuatro, nueve…después que canta el pájaro es cuestión de horas…véngase que me alcance a encontrar viva… (Silencio)… eso sí, pase lo que pase, no vaya abrir el baúl, ese quiero que lo queme…me oyó…con todo lo que hay dentro…no quiero que lo abra… si lo abre yo me doy cuenta, acuér dese que no me voy muy lejos, al pie suyo voy a estar, cuidándola y protegiéndola como siempre…si quedo penando, usted es la primera a la que le voy a jalar las patas… (El pájaro deja de cantar) (Pausa) Ay mija, nadie se muere la víspera sino el día que le toca, y a mi me tocó este día… no llore, mija, es lo natural, yo no le iba a durar toda la vida… bueno no le ruego más, faltaba, los pájaros tirándole a las escopetas, soy su mamá carajo y me obedece y punto.

Blasina cuelga. Va al altar y toma la foto de Arcadio, la besa. Parece que susurra un rezo.

BLASINA: Ya nos vamos a encontrar, mijo…San José bendito hacéme el milagrito… que no vaya a fracasar sola, de mis antepasados voy a la cola.

Le echa llave al baúl, busca dónde esconder la llave. Ensaya varios lugares, ninguno le parece bueno. Finalmente, la avienta por una ventana. El teléfono suena nuevamente. Blasina mira hacia arriba con los brazos extendidos y se ríe. Se activa la contestadora.

BLASINA: Está muchacha me va a matar….

ESPERANZA: mamá, mamá,

Blasina se sienta a escuchar el mensaje.

ESPERANZA: sé que está allí, contésteme…aló…voy para allá, (Basina aplaude, se levanta y baila con la cadencia que pueden dar sus años, continua fumando el tabaco) salgo a las dos del terminal y espero que ahora sí me cuente qué pasó con mi papá ya que…bueno ya que le cantó el guaco…

Blasina deja de aplaudir y de bailar. Se desploma en el asiento. El pájaro Guaco empieza a cantar.

BLASINA: Ánima bendita de mi hijo Arcadio Mosquera, acudí en mi auxilio ahora que te necesito… todavía no me puedo morir mijo, yo quiero ir a verlo, pero no estoy lista, qué le voy a decir mijo (Silencio) la culpa es de la casquisuelta esa, usted se va a enojar…deme tiempo…deme tiempo para enmendar mis errores…

Va a la cocina, saca un cuchillo, empieza a violentar el candado del baúl, intenta con la piedra de machacar. Trata de abrirlo con sus propias manos.

BLASINA: No me puedo morir con esa deuda mijo, porque entonces yo no me voy a poder ir con usted… me voy a quedar vagando en esta tierra…Animas benditas del purgatorio, quién las pudiera limpiar, qué Dios la saque de pena y las lleve a descansar…quien me mandó sino el patas a botar las malditas llaves…ayyyy, Esperanza…

Oscuridad. Un corazón lentamente se ahoga. Se escucha el campaneo del Toque para los muertos.

La llegada

Las campanas continúan sonando, también se escucha el rumor de un riachuelo que se convierte en cascada. Se escucha la voz de las cantaoras . El espacio se impregna poco a poco del olor de incienso, café y tabaco.

CANTAORAS (VOZ EN OFF):

Aquí estoy considerando,

Mi sepultura y entierro,

Siete pies de tierra,

Ocupo que a mí mismo,

Me da miedo.

Atrás, cubierto por un velo, está el mundo de los vivos. Las cantaoras encienden cuatro velones que rodean un nuevo altar. Él está cubierto de flores artificiales, con un vaso con agua y en el centro la foto de Blasina. A cada lado del altar se encuentran las cantaoras.

CANTAORAS (VOZ EN OFF):

A mí mismo me da miedo,

Y el corazón se me abraza,

El espacio delante del velo, parece un vacío infinito. La Novia y el Hijo, vestidos con trajes ceremoniales penetran la oscuridad, son cuerpos que se mueven en un ritmo lento, pesado, mecánico, están atados entre sí por una fuerza invisible, irresistible. A dónde va el uno, va el otro.

CANTAORAS (VOZ EN OFF):

A mí mismo me da miedo,

Y el corazón se me abraza,

De verme muerto y tendido,

Ellos van hacia el canto y su caminar se va dulcificando. Dejan de ser en la penumbra y aparecen con claridad.

CANTAORAS (VOZ EN OFF):

En la mitad de esta casa,

En la mitad de esta casa,

Me han de sacar a velar,

En la mitad de esta casa,

Me han de sacar a velar,

Por ser la última vez,

Véngame a acompañar,

Por ser la última vez,

Véngame a acompañar.

Esos que nos acompañan esos serán nuestros padres,

Esos que nos acompañan esos serán nuestros padres,

Esos serán los del duelo,

Eso no lo dude nadie.

La canción termina y con ella la fluidez de los cuerpos, también vuelven a ser en la penumbra. Atentos escuchan las campanas que siguen sonando. Las campanas dan dos últimos toques.

AMBOS: ¡Es una mujer!

NOVIA: Ninguna me viene a la cabeza, sólo ese apelativo, no sé si soy yo o es otra…Esperanza.

Una luz cegadora apenas deja adivinar un cuerpo, una sombra que se dirige hacia ella. Sus movimientos son mecánicos, pesados. Pero a medida que se acerca a la luz se van haciendo fluidos.

NOVIA: ¿Ahí está?

HIJO: ¿Dónde?

NOVIA: Ahí está.

HIJO: …Ahí está…

NOVIA: ¿Dónde?

La sombra se detiene, escucha, la sombra pertenece a Blasina. El conjuro de Blasina tímido al principio toma fuerza poco a poco.

BLASINA: ¡Mijo! ¿Está ahí? Silencio… no oigo más que mis pasos de potrillo resquebrajado…ánimas benditas del purgatorio quién las pudiera limpiar que dios las saque de pena y las lleve a descansar, (5 veces). ¡Mijo! ¿Dónde? ¿Dónde tengo que ir a buscar? A dónde se van los arrancados de sus viejas… Silencio… Nadie te contesta Blasina… Este no es un lugar para hablar.

La sombra del Hijo se hace visible. La de la novia se evapora. La madre sale del camino de luz que la guiaba y trata de llegar al hijo pero su caminar se hace mecánico nuevamente.

LOS DOS: ¡Tantas preguntas!

CANTAORAS :

Golpecitos a la puerta

Silbidito a la ventana

Silbidito a la ventana

Esperanza anda ver

Quién es

Blasina es atraída por la luz nuevamente y aunque no quiere ir hacia ella es obligada a hacerlo. Su rostro no se aparta del hijo, este poco a poco se va iluminando.

CANTAORAS:

Que tu madre es quien te llama

Que tu madre es quien te llama

BLASINA: Mijo, mijo, véngase conmigo, no se haga sombra…

CANTAORAS:

Por aquí pasó María

Tres horas antes del día

Tres horas antes del día

HIJO: Usted se lo llevó…Me ató al dedo un cordón… al dedo.

CANTAORAS:

Con el rosario en la mano

Rezando el ave María

Rezando el ave María

Al terminar el canto, Blasina es liberada. Emprende el camino hacia su hijo nuevamente, el hijo vuelve a ser sombra. La deja a ella en soledad. Entra el pájaro guaco en su traje ceremonial. Blasina se asombra, se asusta, se intriga. De la mano del pájaro se atan las fuerzas invisibles que unen al hijo y a la novia.

PÁJARO: Ya se va, ya se va, ya acabó, ya acabó, ya se fue, ya se fue (risa) ya se va, ya se va, ya acabó, ya acabó, ya se fue, ya se fue. Blasina Mina, última de la descendencia que se mezcló con el Cipriano…tu apelativo termina contigo…aunque allá una más crea haber nacido de las misma semilla que cultivó nuestra sangre.

El pájaro empieza a realizar unos movimientos rituales que obligan a los personajes a girar en torno a él.

LOS DOS: ¡Ya se va! ¡Ya se va! ¡Ya se va! ¡Ya se va! ¡Ya se va! ¡Ya se va!

¡Ya se va! ¡Ya se va!

BLASINA: Revélate ánima y dime cuál es tú propósito.

PÁJARO GUACO: Egún, egún, egún…viaje empieza.

LOS DOS: Ya se va, ya se va, ya acabó, ya acabó, ya se fue, ya se fue

(risa) ya se va, ya se va, ya acabó, ya acabó, ya se fue, ya se fue.

PÁJARO GUACO: Sombra cierra ojos. Blasina Mina, la invocación de nuestros antepasados me ha dado esta forma.

LOS DOS: Ya se va, ya se va, ya acabó, ya acabó, ya se fue, ya se fue (risa) ya se va, ya se va, ya acabó, ya acabó, ya se fue, ya se fue.

PÁJARO GUACO: Egún, egún, egún…Yo te entregué los secretos y tu haz hecho tu vida con ellos…

LOS DOS: Ya se va, ya se va, ya acabó, ya acabó, ya se fue, ya se fue (risa) ya se va, ya se va, ya acabó, ya acabó, ya se fue, ya se fue.

BLASINA: Padrino…sálvanos…ayúdanos a mi hijo y a mí

PÁJARO GUACO: No se conoce, los secretos utilizados para la venganza y custodiados en el rencor, nos condenan Blasina Mina…

LOS DOS: Ya se va, ya se va, ya acabó, ya acabó, ya se fue, ya se fue (risa) ya se va, ya se va, ya acabó, ya acabó, ya se fue, ya se fue.

PÁJARO GUACO: Atados estamos, aunque estas cadenas debieron terminar contigo…

El hijo es expulsado por la furia del Guaco. Solo Blasina y el pájaro quedan frente a frente.

PÁJARO GUACO: No morir…no vivir… Blasina Mina, deudas tienes tres…

Tres mariposas cafés de papel se instalan en el vacío. Aparecen nueve velas encendidas, el guaco apaga una.

PÁJARO GUACO: Contar sabes Blasina Mina…ultima vela, si sigues, seguimos todos, si te quedas nos quedamos todos. No habrá más ancestros en nuestra morada y seremos condenados al olvido.

BLASINA: Es por el cordón…tenía que hacerlo padrino…los muy malditos acabaron todo lo bello que tenía… pero ¿Funcionó?

PÁJARO GUACO: Inciertos son los caminos que abrimos, Blasina Mina, no está en ti ni en mí cobrar lo que en ese mundo se tuerce, hay fuerzas ahijada que ni siquiera tú o yo entenderíamos…siempre que creíste hacer bien no hiciste más que añadir eslabones a esta cadena…Blasina Mina… arrepiéntete…deja que la verdad nos haga libres…

El pájaro realiza unos movimientos rituales sobre Blasina, un nuevo lazo, que la ata a él. La segunda vela se apaga.

El Cordón en el Dedo

El pájaro Guaco tira de uno de los tres lazos invisibles que se desprenden de su mano y hace que entre el hijo. Este trae un chinchorro. Se escucha el sonido del mar. Él se sube a una canoa y empieza a bogar. Silba mientras boga. Blasina contempla a su hijo, cuando intenta acercarse a él, el pájaro tira del lazo invisible que lo ata a ella y la obliga a detenerse. Él lanza el chinchorro. Mientras espera le da forma de delfín a un pequeño pedazo de coco.

HIJO: El portento, los pájaros enloquecidos, ya se va, ya se va, ya acabó, ya acabó, ya se fue, ya se fue…una, dos, tres, cien veces, Presuroso recoge el chinchorro.

El augur sale de su casa a la carrera y coge camino por la trocha, al que ve,

PAJARO GUACO: (Como el augur) váyase, este quilombo se acaba…

HIJO: Me da risa… ¡loco!... la bulla de los guacos nos enloquece a todos…en la noche, silencio, calma, como antes de la tormenta…estallido ¿Trueno? Explosión ¿bomba? Pipas de gas…

Blasina se tapa los oídos y lanza un grito sin sonido, intenta acercarse a al hijo, el pájaro tira del lazo.

HIJO: Sin oídos, un zumbido que atonta, ya no hay rancho… ¡mamá!... debajo de las tablas del catre llora, mi vieja… ¡mi prima!…corro poseído… usted grita mamá… no escucho…todo es polvo.

El guaco empieza a poner obstáculos al hijo, el sonido del tambor se confunde con la descarga de municiones, poco a poco los movimientos se tornan en una danza en la que el cuerpo del Guaco se convierte en las balas que atraviesan el cuerpo del hijo.

HIJO: Me caigo…ese es el primo José… ¿José? ¿José? No se mueve, le cierro los ojos…corro…no oigo la balacera… Me apuntan, ¡mi prima!… en Tu casa están ellos, no oigo nada, gritas…ella es la más bonita…la más bonita…

Silencio. La novia atraviesa el espacio. Blasina la ve.

BLASINA: ¿Ella? ¿Pero? El tiempo no pasó por su cara… tres años tenía Esperanza…

Blasina se persigna tres veces. La novia mira a Blasina pero es como si no la viera.

LA NOVIA: Tengo sed.

La novia continúa su camino.

EL HIJO: Estallido, pedazos de guadua vuelan por todas partes, barro, arena, cenizas, sangre…me levanto… (Pausa) sigo tirado en el piso…grito…nadie me oye…trato…trato…trato…este cuerpo ya no es cuerpo…este cuerpo ya no es mío… ya no hay silencio, ahora todo es bulla, kilele, gritos. Me meten en una bolsa, primero las manos, luego el tronco, falta un pie. Me llevan. ¿A dónde me llevan mamá? ¿Dónde está mi prima, mi hembra, mi mujer? …Usted se lo llevó, usted se llevó mi pie. Me ató al dedo un cordón… al dedo. Ese cordón me pesa. Este cuerpo ya no es mío. Me pesa ese cordón.

El hijo se marcha. El guaco permite a Blasina abrazarse al chinchorro como recogiendo los pedazos de su hijo.

BLASINA: Cada luna su rosario le rezo… confío en que nos encontremos en el otro lado…me trajiste antes de tiempo…

PÁJARO GUACO: Blasina…terca como la mujer del tamborero…pájaro solo avisa…pájaro no destino.

El pájaro apaga la tercera vela.

BLASINA: ¿Ya?

Oscuridad.

El Peso en el Baúl

Se escuchan risas en el mundo de los vivos. Las cantaoras, con vestidos diferentes están sentadas tomando café.

CANTAORA 1: Así era…cuando volvió al pueblo venía con la Esperanza, dizque se había reencontrado con el marido, nunca dijo dónde lo dejó, ni por qué él se había ido antes cuando el Arcadio apenas estaba aprendiendo a andar…calladita con sus cosas…es como ese mugre baúl que anda por ahí…qué cosas tendrá ahí guardadas…ahijada de su padrino al fin y al cabo (Se persigna) que Dios lo tenga en su santa gloria, dúdolo mucho…que tal que tenga ahí guardado el pie del hijo…mi mamá que estuvo ese día, dice que la vio abrirse camino antes que llegaran los soldados y cogerse un pie que luego no se pudieron llevar con el muerto…

CANTAORA 2: (Persignándose varias veces) Cállese esa boca comadre que le van a jalar las patas por la noche…Vos decí lo que querás pero como ella nadie pa’ recibir los guachupecitos…que con ella una sabía que su muchacho nacía bien y que una quedaba otra vez pa’ ponerse a bailar, además de una vez le decía a uno en dónde enterrar el ombligo…lo otro…su secreto se llevó…

CANTAORA 1: (secreteando) Pero pa’ mí que tanto alabao y rezo no van a servir de nada…

La cantaora 2 se persigna.

CANTAORA 2: Shhh! Cállese esos ojos comadre, se nos daña el trabajo donde Ña Blasina quede por ahí como una sombra.

CANTAORA 1: ¡Ay! No ve que la pobre de Esperancita no alcanzó a llegar, le tocó dejar sus estudios en medicina tirados y dice que la vieja le prometió que si llegaba le contaba toditico lo del papá y ahí está esa pobre entre que respetar la última voluntad de su mama o violentar ese mugre baúl que nunca la dejó abrir. No confío mucho en ese preparado que hace, sino le vuelve el alma al cuerpo nos va a envenenar…

CANTAORA 2: ¡Ay, no comadre! Vaya póngale más oficio, que se acabó el café, que los viejos quieren más biche…más sancocho… no deje que abra ese traste, va y se enoja la Blasi y se nos tira la contrata.

El pájaro Guaco entra al mundo de los muertos y arrastra a Blasina, la obliga a entrar al espacio de los vivos. Las llamas de los velones danzan trepidantes. Las cantaoras se estremecen. Blasina se carcajea.

BLASINA: Viejas miedosas, toda la vida entre muertos y… casa de herrero, cuchillo de palo…

Las cantaoras hablan a todo pulmón y exageran sus gestos. Se dan golpes contra su cuerpo. Mientras ellas hablan Blasina se ríe y aplaude.

CANTAORA 1: Lo cierto es que la comadre Blasina, santa entre todas, Dios la tenga en su gloria…

CANTAORA 2: Ay; mi Blasi…cuánta falta me vas a hacer…a quién voy a venir a contarle todas mis penas…bendita seas mi Blasi que siempre me recibiste bien en tu casa…que un platico de tapao, que un bichesito…si mi estomago tenía hambre vos la calmabas…ay, mi Blasi…

CANTAORA 1: y te llevas el secreto a la tumba…

Blasina detiene su festejo. La cantaora 2 codea fuertemente a la otra cantaora.

CANTAORA 1: Tanto que te rogué que me dieras el secreto del arrechón y te lo llevaste… (Suenan unos golpes secos.

Escuchan) ¿y eso qué?

Las cantaoras miran hacia el patio.

CANTAORA 2: Ay, niña Esperanza ¿se volvió loca? (hablando a lo lejos mientras se dirigen al patio) no niña, respete la última voluntad de mama Blasina…no reviente ese candado…

Blasina trata de seguirlas pero el pájaro guaco tensa el lazo.

BLASINA: Esperanza…mija… ábralo… no se vaya a enojar conmigo…

La cuarta vela se apaga. Las Cantaoras regresan arrastrando el baúl.

CANTAORA 1: Ay…pero ni que se le hubiera metido el diablo a esa niña… esa cosa está como rezada, con semejantes golpes y no abrirse…

CANTAORA 2: Ay, comadre, tenemos que estar con los ojos abiertos, no sea que las ganas de saber de su papá nos dañen el alabao.

Blasina se sienta encima del baúl, las mujeres ya no pueden arrastrarlo.

CANTAORA1: ¡Ay! Pesa como si llevara un muerto dentro.

Ambas se persignan y dejan el baúl allí.

PAJARO GUACO: Tiempo acaba…oídos abiertos.

Las cadenas no se ven pero pesan

El pájaro arrastra a Blasina al mundo de los muertos. Tira de los otros lazos y entra la novia. Detrás de ella viene el hijo. El pájaro Guaco, saca un tabaco, lo enciende en una de las velas, fuma.

HIJO: Cálida como las aguas del san Cipriano…No ha cambiado

NOVIA: ¿No he cambiado?

HIJO: La misma negrita alborotadora…

NOVIA: ¿Hasta cuándo?

BLASINA: ¿Hasta cuándo…? NOVIA: Shhhh

EL HIJO: (se ríe) nos acurrucábamos a la orilla del mar a soñar con las estrellas (se oye el rumor de un bullerengue) este pueblo es pequeño pa’ los dos, todos te miran con esos ojos que se les van a salir…

LA NOVIA: Ay ,no, primo, déjese de tanta bobada que yo lo quiero es a usted…

EL HIJO: ¿Ah sí? pues véngase conmigo…la espero allá…usted sabe dónde…pruébeme que me quiere tanto…

PÁJARO GUACO: Nada era lo suficientemente bueno para él…

BLASINA: En el camino se enderezan las cargas.

PÁJARO GUACO: Hasta aquí nos trajeron las tuyas…Habla Blasina Mina… ¡Habla!

Silencio.

EL HIJO: No sé cuándo fue que me ataste a vos… mi negrita alborotadora…

El pájaro Guaco le echa a la novia una bocanada de humo en el rostro.

NOVIA: Tuve una hija.

Blasina trata de llegar hasta ella, pero el guaco la detiene.

HIJO: ¿Cómo?

El pájaro Guaco le echa a la novia una bocanada que cubre todo su cuerpo. La novia ve a Blasina y la arrastra hasta su lado.

NOVIA: ¿Por qué no se lo contó?

BLASINA: Silencio…

HIJO: ¿Cómo se llama?

NOVIA: Esperanza…Esperanza

BLASINA: Este no es un lugar para hablar.

PAJARO GUACO: ¡Ahora es cuando!

HIJO: ¡Esperanza Mosquera! ¿Mosquera?

BLASINA: Esperanza Mosquera Mina.

La quinta vela se apaga.

NOVIA: ¡Mina! Tres años tenía Esperanza…

HIJO: No me lo dijo mamá. NOVIA: No se lo dijo a ella.

BLASINA: Es mía.

NOVIA: Borró de su memoria mi recuerdo…ella se mira al espejo y no me reconoce.

BLASINA: No se lo dije y qué, madre no es la que pare sino la que cría. Es mía.

HIJO: ¿Es mía?

BLASINA: Tenía tres años. Es mía, mía.

HIJO: ¿Mosquera?

BLASINA: Sí. La niña tiene los apellidos de los abuelos.

NOVIA: Ella se mira al espejo y no me reconoce. Es mía, mía.

HIJO: Es mía, mía.

BLASINA: La que cría

NOVIA: No me reconoce

BLASINA: Habría vagado como una sin nadie, es mía.

HIJO: Ella se mira al espejo y no me reconoce.

La sexta vela se apaga. El pájaro guaco empieza a arremolinar todo con su danza, Blasina, la novia y el hijo caen en la fuerza del baile.

BLASINA: Un día tocaron en la casa en la que trabajaba y ahí estaba ésta, con una niña y una carta…

NOVIA: Es de su hijo…

BLASINA: Métame los dedos a la boca a ver si muerdo… ¡Ay! no era sino verla para saber que era suya mijo…

La danza cesa. Los tres están sin aliento.

HIJO: Es mía…mía…

BLASINA: Me la entregó y se fue como viento en polvareda…casquisuelta…buscona…

Blasina es empujada al mundo de los vivos y el hijo es expulsado del lugar.

El borrachero

El sonido estridente de la ciudad, con los pitos de los autos y las fábricas en operación, aturden a Blasina. Ella se tapa los oídos. La novia comienza a caminar como si alguien la persiguiera.

LA NOVIA: ¡Tengo sed! Camino a paso rápido por las cuadras, tantas torceduras de camino y la Esperanza que no quiere andar…el mismo hombre me sigue desde que salí de la inspección…sé que me buscan y todo esto es por vos, porque no nos devolvieron lo que quedaba de vos, quién sabe a dónde fuiste a parar… te llegaste a mí hamaca con flores en las manos…puro borrachero me diste…olvidada quedé… ese hombre no me pierde pisada… abro caminos nuevos y él no se pierde…sé que por aquí vive la tía Blasina, apenas si alcanzo a tocar la puerta ¡Esperanza! ¡Esperanza! Le entrego la niña, le entrego la carta. Todo me da vueltas, el borrachero…el borrachero. En el cocuyo de un árbol está él. Me mira desde arriba y empieza a cantar. Ya se va, ya acabó, ya se fue… todo se confunde, me echan en un carro, me tapan la cara con una bolsa negra, hace calor, no puedo respirar, le araño la cara, los brazos…me amarran. ¡Esperanza!

…el carro se queda quieto. Me tiran, me empujan y caigo…caigo…la maleza se mete por entre la carne, me abre, me cultiva, caigo, caigo, caigo hasta que nada me toca…No escucho campanas…no hay silencio, se oyen los grillos, los pájaros, el rumor del agua. No escucho las campanas. Nadie llora. Este cuerpo ya no es mío, hace tres lunas llenas que no lo es. Mis ojos siguen abiertos. Nadie los cierra. Ahora puedo ver. Este cuerpo ya no es mío. Es del guaco que come de él. No escucho las campanas. ¡Tengo sed! Mi Esperanza se duerme sin su arrullo, (Cantando)

Si este niño se durmiera Si este niño se durmiera Yo le daría medio real Si después se despertara Si después se despertara

Yo se lo volvería a quitar. Uruwuawa, uruté Dormite niño José

Si este niño se durmiera Yo le daba medio real Si después se despertara Yo se lo volvía a quitar

Dormite niñito que tengo hacer Lavar los pañales

Sentarme a coser Dormite niñito Dormite no más

En esa cunita que dios Te ha de dar.

NOVIA: Se le olvidan mis palabras, se le olvida mi olor. No escucho las campanas. Este cuerpo ya no es mío, es de la maleza que crece en él. No se escucha ni un lloro con mi nombre. Mi Esperanza se hace grande. No escucho las campanas.

Rumores y estremecimientos vienen del afuera.

NOVIA: ¿Cuál es mi nombre?… No escucho las campanas…sólo hay silencio. No escucho las campanas.

PÁJARO GUACO: (a la Novia) Nombre es borrachero, profundidad de la selva habito…

NOVIA: Debajo de mi sombra se pierde la conciencia… Debajo de mi sombra se pierde la conciencia… (A Blasina como si pudiera verla) Debajo de mi sombra se pierde la conciencia

El pájaro observa a Blasina, a ella le incomoda su mirada. El pájaro apaga la séptima vela.

PÁJARO GUACO: Lo que pensabas no es…salvarla es salvarnos.

BLASINA: Siempre fue en contra de la corriente, como la mujer del tamborero…

PÁJARO GUACO: Como tu…

El pájaro muestra el altar. Blasina toma un vaso con agua del altar y entra al mundo de los muertos.

BLASINA: Después de dos días de labores como partera naciste… tu camino y el mío estaban atados.

Blasina le da de beber el agua a la novia. Entra el hijo. Ella se le queda mirando y lo reconoce.

LA NOVIA: Vos te perdías en las aguas del Cipriano y nos ponías a todas a llamar, en agonía, en agonía desde que te vi la primera vez… ¿eres Tú? ¿Al fin te encontré?

Los dos se abrazan.

BLASINA: ¡Arcadio! ¡Mijo!

El hijo no va hacia ella. Blasina va hasta la novia y la toma de la mano.

BLASINA: Niara…ese es el nombre que la comadre te puso, Niara…

…Niara…Niara…ahora puedes descansar en paz, ya sabes tu nombre… (canta )

Niara era su nombre

Lucumí su apelativo Lucumí su apelativo Con ese nombre se va A la tierra del olvido A la tierra del olvido

Tres horas antes del día Tres horas antes del día Se apaga la octava vela.

Oscuro.

El levantamiento de tumba

En el mundo de los vivos las cantaoras entran. Empiezan a desarmar el altar.

CANTAORA 1: Ay comadre… ¿vos es que te estas tomando el agua de la muerta? Con eso no se juega.

CANTAORA 2: Y yo que voy a andar en esas…

El pájaro Guaco y los tres entran al mundo de los muertos. Las cantaoras se estremecen y empiezan a rezar.

CANTAORAS: Levanten la tumba. El cuerpo presente. Se despide el alma, en vida y muerte. Nueve noches son las de mi novena. Levanten la tumba, que esta alma es ajena.

PÁJARO GUACO: Tiempo acaba

CANTAORAS: Levanten la tumba. El cuerpo presente.

LOS TRES: ¡Esperanza!

CANTAORAS: Se despide el alma, en vida y muerte. Nueve noches son las de mi novena.

Blasina atraviesa el velo, las cantaoras miran alrededor sin ver nada. Blasina trata de empujar el baúl hacía afuera. No se desplaza, pero se mueve.

CANTAORA 1: ¡Ay bendito! La tía Blasi sí que está inquieta…Y ¿si es el pie del difunto?

Arcadio y Nayra atraviesan el velo, las cantaoras se estremecen por el frío y las llamitas de los velones se mueven inquietas. Arcadio y Nayra ayudan a Blasina a empujar. El baúl se desplaza.

CANTAORA 1: Ay, san José bendito…qué es lo que pasa…

Las cantaoras miran el baúl moverse. Se persignan tres veces.

CANTAORA 2: Dios de los espíritus y de toda carne, que sepultaste la muerte, venciste al demonio y diste la vida al mundo. Tú, Señor, concede al alma de tu difunta sierva Blasina Mina el descanso en un lugar luminoso, en un oasis, en un lugar de frescura, lejos de todo sufrimiento, dolor o lamento.

CANTAORA 1: ¡Ayyyyyy! Comadre será mejor llamar a la doliente, que ella vea si le echa candela o lo abre.

CANTAORA 2: Perdona las culpas por él cometidas de pensamiento, palabra y obra, Dios de bondad y misericordia; puesto que no hay hombre que viva y no peque, ya que Tú sólo eres Perfecto y tu Justicia es justicia eterna y tu Palabra es la Verdad.

Los tres siguen moviendo el baúl hacia afuera hasta sacarlo.

CANTAORA 1: Pues como que no va a hacer falta llamar a nadie que él solito la busca…ay Jesús credo… no había visto yo algo así nunca, nunca…

CANTAORA 2: Tú eres la Resurrección, la Vida y el descanso del difunto, tu sierva Blasina Mina. El pájaro guaco tensa los lazos y los atrae al mundo de los muertos. Custodia la última vela.

CANTAORA 1: Ay ya salió la niña…se quedó como mordida por una serpiente…ay comadre, comadre…sacó un palo prendido del fogón, va a cumplir la voluntad de la mama.

Los tres se estremecen. La cantaora 2 ora más fuerte.

CANTAORA 2: Perdona las culpas por él cometidas de pensamiento, palabra y obra, Dios de bondad y misericordia; puesto que no hay hombre que viva y no peque, ya que Tú sólo eres Perfecto y tu Justicia es justicia eterna y tu Palabra es la Verdad.

ESPERANZA (VOZ EN OFF):

¡Ahhhh!

CANTAORA 1: Ay pobrecita, se quemó… ¡hum! parece ella la que echa candela… igualitica a la mama…siempre en contra de la corriente

LOS TRES: Como la mujer del tamborero…

La cantaora 2 se queda en silencio. Todos miran expectantes hacia afuera.

CANTAORA 1: ¿Y de dónde sacó esa niña martillo y cincel? No se quede callada siga rezando…

CANTAORA 2: Perdona las culpas por él cometidas de pensamiento, palabra y obra, Dios de bondad y misericordia; puesto que no hay hombre que viva y no peque, ya que Tú sólo eres Perfecto y tu Justicia es justicia eterna y tu Palabra es la Verdad.

Se escuchan tres golpes secos.

CANTAORA 1: Bendito sea Dios… ay comadre nos van a jalar las patas esta noche… ¿esa no es la ropa que tenía el difunto Arcadio el día del bombardeo? ¿Y eso?

CANTAORA 2: Bendito sea, es que todo tenés que estarlo preguntando… ¡ay nos vio! ¡nos vio!

Ambas vuelven a recoger las cosas del altar y mientras lo hacen miran de refilón hacia afuera. Los tres se abrazan y esperan ansiosos.

CANTAORA 1: ¿Es una carta?

CANTAORA 2: ¿Es que estás mala de las vistas?

CANTAORA 1: ¡Ah está sellada!

¿y de quién será?

CANATORA 2: ¡Shhh!

Silencio.

CANTAORA 1: ¡Ay! Por más que hagamos silencio no vamos a saber nada, no ves que está leyendo en la mente…Ay comadre, y ahora sí le entró fue el llanto

Las cantaoras terminan de levantar el altar y apagan los cuatro velones. El espacio de los vivos se oscurece.

CANTAORAS: (Cantando)

A tu vientre madre Donde reposé

A los nueve meses Tu pecho mamé

Y a los nueve meses Tu pecho mamé.

Ángeles cantemos

Y en paz entonemos Nos vamos al cielo

Con los santos y María.

Se ve a las tres mariposas cobrar vida y volar. Al fondo una luz cegadora y tres sombras que se dirigen a ella. El pájaro guaco, apaga la última vela. Todo queda en oscuridad.

Fin