Marina Lamus Obregón
A solicitud de la revista Papel Escena, la autora le escribe a los jóvenes actores para presentarles algunas razones por las cuales es importante historiar y estudiar el tea- tro del país. Así mismo, la autora escribe sobre las fuentes que ha consultado para redactar varios de sus estudios históricos y sobre los materiales de referencia que ha publicado, con el objeto de colaborar con los investigadores y ampliar las fuentes bibliográficas del teatro colombiano.
Answering to a call of magazine Papel Escena, the authoress writes to young actors to show some reasons for which it is important to tell the history and to study country theatre. Likewise, the authoress writes about the sources that, she has consulted to write several of her historical studies and about reference text she has published, in order to collaborate with researchers and to extend the bibliographical sources of Colombian theatre.
Antonio Machado [...]
VII
¿Siglo nuevo?
¿Todavía llamea la misma fragua?
¿Corre todavía el agua
por el cauce que tenía?
VIII
Hoy es siempre todavía [...]
El título que encabeza este artículo lo he tomado prestado del vocabulario de periodistas y comentaristas deportivos, pues ilustra bastante bien la importancia que tiene para los grupos humanos la investigación histórica. Desde los triunfos de Caterine Ibargüen, medalla olímpica de triple salto, y muy especialmente ahora, en 2014, cuando algunos deportistas colombianos han alcanzado grandes triunfos, el país ha escuchado la frase “hacer historia” en reiteradas oportunidades. Nairo Quintana y Rigoberto Urán hicieron historia en el Giro de Italia; James Rodríguez y el seleccionado nacional hicieron historia en el Mundial de Fútbol. La frase conlleva una tácita comparación con otros eventos del pasado en los que los connacionales tuvieron participación y no alcanzaron los triunfos de hoy; igualmente anticipa el futuro: esos futbolistas, elevados por la sociedad a categoría heroica, pasarán a la historia deportiva y nacional con sobrados méritos: su especial talante, espíritu ético y desempeño deportivo. De manera similar ha ocurrido con el teatro occidental desde tiempos inmemoriales: sus hallazgos estéticos, evolución y las grandes personalidades artísticas que lo han transformado han merecido ocupar las páginas de la historia.
En cuanto al teatro colombiano, al parecer ahora, de manera paulatina, los estudios sobre su historia vienen recibiendo estímulos por diferentes vías. Así que en un futuro no lejano se tendrá mayor conocimiento del pasado artístico y de su entorno, de sus gestores y obras y, en fin, de los medios de expresión que utilizaron; pues hasta ahora la investigación y difusión de dichos estudios han sido contados, tal como lo afirmó el maestro Carlos José Reyes en un seminario en la ASAB, en 2006: “la investigación ha sido marginal, y los trabajos al respecto se pueden contar con los dedos de las manos e incluso sobran dedos”. No obstante ser por todos conocida esta realidad, que se hace evidente a través de la repetición de frases, dichas cada vez que se presenta la ocasión y sin consecuencias prácticas evidentes, quisiera subrayar a continuación la importancia de reconocer el pasado como un aporte significativo al teatro de hoy, y no como un ejercicio placentero de especialistas de restos fosilizados.
El teatro, como las artes en general, desentraña hechos sociales, ya sean positivos o negativos, y los presenta de una manera que permite a los espectadores reconciliar- se con la cotidianidad y consigo mismos; procura un profundo entendimiento por su capacidad para crear metáforas y recrear la cultura. De esta manera, cada individuo puede ser él mismo –o por lo menos distinto a lo que la cotidianidad le impone– y soñar. De ahí que los estudios sobre el arte teatral puedan reconstruir identidades, elementos étnicos, religiosos, sociales, entre otros, que subyacen en las obras y en la peculiar manera como los artistas llevan a cabo su actividad. Este conocimiento y su comprensión contribuye también a establecer vasos comunicantes con otras culturas teatrales, a fomentar y extender las redes artísticas y humanas, al mismo tiempo que estimula el crecimiento artístico propio.
El identificar procesos teatrales históricos, facilita su análisis desde diferentes perspectivas, para así desarrollar mejores herramientas artísticas y de comunicación con el espectador, evitar repeticiones y mejorar las nuevas realizaciones. En este mismo sentido, el reconstruir la historia permite establecer relaciones de diferente índole: entre las mismas obras dramáticas o sus puestas en escena, entre los temas abordados en ellas y la sociedad, entre los cuerpos cotidianos y los cuerpos artísticos en el escenario, etcétera. Así mismo, su conocimiento podría establecer un movimiento continuo y no la identificación de hechos que aparentemente están aislados unos de otros. Más aún hoy en día en que el teatro ha transformado de manera radical sus modos de expresión, al incorporar elementos que antes eran impensables en el arte escénico.
De igual manera, el teatro ha tenido también una mirada sobre la historia misma. Sobre la propia, la del arte teatral, y sobre la historia de las sociedades y de las agrupaciones humanas. En consecuencia, muchas obras y puestas en escena contienen “citas” de otras obras, referencias artísticas, actualizaciones, adaptaciones de piezas clásicas y tradicionales. Y tampoco hay duda de que el arte teatral es expresión y síntesis de los acontecimientos ocurridos en diferentes épocas; motivos por los cuales sus obras han sido rotuladas como teatro histórico, en el pasado, o como teatro político en épocas recientes. Reconstruir estos periodos arrojaría luces sobre los motivos y objetivos ideológicos y artísticos que llevaron a los teatristas a retomar la tradición teatral, así como la manera de leer e interpretar hechos históricos propios y de otras culturas, que es distinta de las otras artes y de las ciencias humanas.
Desde el punto de vista de la investigación misma, para llevar a cabo cualquier estudio histórico es necesario examinar diferentes tipos de materiales documentales, escritos y visuales, rescatar trabajos inéditos o publicados, pero ya olvidados, obras, vestigios escenográficos, canciones o partituras musicales utilizados en los espectáculos. Este trabajo de búsqueda e identificación de materiales hace posible la clasificación de dicho patrimonio documental y bibliográfico, lo cual conlleva su valoración.
Al mismo tiempo, al haber diferentes metodologías en la manera de historiar el teatro, pues se puede hacer de manera personal o íntima, a través de los recuerdos que sus protagonistas han atesorado y de las experiencias de los artistas o a través de uno de los textos de los varios que conforman la esencia del teatro, se produce gran riqueza de resultados. Esto va de la mano del análisis que el historiador hace, pues sus resultados dependen de su punto de vista e ideología y del conocimiento previo que tenga del teatro y de la misma historia teatral. Sin embargo, cualquiera que sea la metodología o la postura que se adopte, cada reconstrucción histórica contribuirá a entender periodos y fenómenos y será útil e interesante para distintos lectores.
Como lo anoté al comienzo del presente artículo, en los últimos años la investigación histórica se ha ido enriqueciendo, debido a diferentes factores, entre ellos, a los estímulos que el gobierno nacional y los regionales han complementado y perfeccionado; a un mayor número de trabajos académicos y tesis provenientes de las carreras de ciencias sociales; a iniciativas individuales, cuyas realizaciones han acrecentado y enriquecido algunas tradiciones. Para completar a futuro el cuadro, los estímulos también deberían dirigirse a la publicación de trabajos, teniendo como respaldo una buena selección de ellos y una delicada labor de corrección y edición. Si se quiere continuar anticipando el futuro, en la medida en que lo anterior ocurra y mejore, los estudios también aumentarán, así como el estímulo a la conservación de los materiales, a la edición de obras de teatro y de historias de conjuntos artísticos y protagonistas del quehacer. Todo lo cual permitirá sobrepasar etapas descriptivas y aumentar los análisis.
Cuando el maestro Fernando Vidal, director y editor de Papel Escena, me pidió este artículo, hizo énfasis en que también deseaba una reflexión sobre mi experiencia como “buscadora” de información teatral, así se cumplía con dos de las funciones de la revista: la informativa y la didáctica, y eventualmente de inspiración a estudiantes con vocación investigativa. Debo comenzar dirigiéndome a estos últimos para decirles que a lo largo de varios años he ido guardando todo tipo de materiales producidos por los teatristas y en general relacionados con el teatro del país. Así se va conformando un archivo de curiosidades personales, el cual sirve para iniciar un proceso investigativo.
De manera sistemática he indagado en las publicaciones seriadas (periódicos y re- vistas) de diferentes ciudades y poblaciones del país, para las temáticas atinentes al siglo XIX y primeros cuarenta años del XX. La información recopilada en esas publicaciones, técnicamente la consigno en una base de datos, diseñada a propósito para cumplir con dos objetivos principales: 1) que se me facilite cualquier búsqueda, al momento de redactar los resultados investigativos; y 2) a futuro, poner ese conjunto sistematizado de datos y referencias al servicio de los estudiosos; pues como lo saben las personas que han trajinado con dichos materiales, la información en ellos contenida es valiosa, pero hay que tener una alta dosis de paciencia y perseverancia para encontrar un corpus suficiente de referencias, que permita la redacción de algún trabajo. Al día de hoy he podido publicar índices de las publicaciones periódicas del siglo XIX consultadas y una bibliografía anotada, diacrónica, de autores de teatro. Espero que en un futuro mediato dichos datos sean accesibles en formato digital o preferiblemente en la red.
Así mismo, he consultado documentos manuscritos correspondientes al periodo colonial, los cuales se hallan principalmente en el Archivo General de la Nación, en las secciones de manuscritos, raros y curiosos de las bibliotecas Nacional y Luis Ángel Arango en Bogotá. En especial, en el Archivo General, institución encargada de dicho patrimonio, he encontrado datos sobre: representaciones teatrales dentro del marco de fiestas y celebraciones virreinales y religiosas; tal cual documento legal que establece una relación contractual entre artistas y compañías; ex- comuniones de algunos artesanos-actores y la injusta muerte de un músico-actor, entre otros. Para la investigación sobre el primer teatro bogotano, el Coliseo Ramírez, consulté una cantidad importante de documentos en los reservorios anotados antes, pero fue en el Archivo en donde más encontré, en sus fondos catalogados como: Virreyes, Miscelánea, Empleados Públicos, Milicias y Marina, Juicios Civiles, Monedas, Testamentarias y Documentos Notariales, etcétera.
En las obras de teatro supérstites de la Colonia y posteriores he podido apreciar los diferentes géneros en los que se escribieron. Ellos representan un testimonio de la escritura dramática, junto con sus valores estéticos y sociales, que por lo general la modernidad no reconoce. De ellas también he extraído partes significativas de la puesta en escena y segmentos de los espacios arquitectónicos, consignados en las acotaciones escénicas de los dramaturgos. Muy a mi pesar, por falta de tiempo no las he analizado como quisiera y como lo exige una empresa de esta naturaleza; además, porque esta labor requiere de un grupo de estudiosos, preferiblemente vinculados con la academia.
Ahora bien, como también se puede deducir de la anterior descripción, formo parte de una cadena de investigadores, cuyos intereses por el teatro han sido similares. De esta manera estoy dando continuidad a sus metodologías o intereses culturales. Me estoy refiriendo a algunos maestros que me antecedieron y de quienes he aprendido a través de sus textos. Como este no es el objetivo del artículo, sólo nombro unos cuantos que se han ocupado exclusivamente de la historia del teatro colombiano, pues también debo mi formación investigativa a otros a quienes tuve como profesores en las aulas de clase. Ellos son: Héctor H. Orjuela, Fernando González Cajiao y Carlos José Reyes. El maestro Orjuela fue el primero en recoger la información de autores teatrales en su ya clásica Bibliografía del teatro colombiano. Así mismo Orjuela ha estudiado el teatro colonial, ha puesto en discusión algunas apreciaciones sobre dicho teatro y ha publicado obras supérstites coloniales con inteligentes anotaciones, lo cual facilita su entendimiento y posibilita nuevas investigaciones del periodo. El maestro Re- yes también se ha adentrado en el mundo documental de la Colonia con importantes hallazgos inéditos, en el estudio del siglo XIX, además de importantes esfuerzos para la divulgación y publicación de estudios. Reyes consultó en el Archivo de Simancas, que perteneció a los Habsburgo, y allí encontró un pequeño fondo con documentos pertenecientes a la Audiencia de Santa Fe, a finales del siglo XVIII.
Con quien compartí información y detalles del manejo y almacenamiento de documentos fue con el maestro González Cajiao, además de que admiré (y sigo haciéndolo) su terquedad en la búsqueda de papeles, programas, datos y obras inéditas. Se puede decir que González Cajiao se pre- ocupó por dar continuidad a la bibliografía iniciada por Orjuela, consolidar una amplia diacronía histórica que todavía es un texto indispensable en cualquier bibliografía.
Con el objeto de ejemplificar y divulgar los trabajos históricos sobre Colombia que, por fortuna, me han publicado instituciones culturales y editoriales independientes, relacionados con los periodos antes mencionados, a continuación, enuncio algunos de ellos, adicionando un corto resumen de su contenido.
Teatro en Colombia: 1831-1886. Práctica teatral y sociedad. Santa Fe de Bogotá: Planeta Colombiana Editorial S.A., 1998 (Ariel Historia). Las fuentes consultadas para el estudio fueron las carteleras, noticias, reseñas, comentarios y críticas de la prensa de varias ciudades. Esta historia relaciona la práctica teatral con la vida política y cotidiana de los habitantes urbanos del país. Parto del punto de vista de los dramaturgos, actores y actrices, las compañías locales e itinerantes y el público.
Teatro siglo XIX. Compañías nacionales y viajeras. Segunda edición, corregida. Medellín: Tragaluz Editores S.A., 2010. Igual que el libro anterior, las fuentes principales fueron los periódicos y algunos libros de carácter histórico sobre el país. El libro está dividido en tres partes. La primera, dedicada al teatro hablado y la segunda al teatro musical: ópera y zarzuela. La historia se expone a través de la actividad de las compañías nacionales y extranjeras itinerantes, los repertorios y carteleras y la relación con el público. La última parte comprende diferentes índices, ordenados por autores, fechas, títulos de obras y géneros teatrales representados en el país durante ese periodo.
En busca del Coliseo Ramírez. Primer teatro bogotano. Premio Nacional de Investigación Teatral. Bogotá: Ministerio de Cultura, 2012. Estudio sobre el Coliseo Ramírez, teatro bogotano construido a finales de los años coloniales y que en la década de los años setenta del siglo XIX pasó a llamarse Teatro Maldonado. Por algunos meses fue el Teatro Nacional del país, antes de su demolición ordenada por una ley de la República. Este teatro es el antecesor del Teatro de Cristóbal Colón. Como no encontré planos del edificio ni las anotaciones del maestro que lo refaccionó en 1871, éstos se reconstruyeron a través de hipótesis y de unas cuantas referencias halladas en los documentos consultados, en la historia anecdótica del país y en las escrituras de compra y venta del edificio. En efecto, el arquitecto restaurador Juan Carlos Cancino Duarte, profesor de la Universidad Javeriana en la carrera de Arquitectura y en la Maestría en Patrimonio Cultural y Territorio, reconstruyó el plano catastral de 1858 sobre la manzana catastral actual y luego planteó las hipótesis por medio de perfiles y planos de todo el edificio, con su escenario, palcos y fachada. Debo anotar que esta ha sido una de mis experiencias investigativas más satisfactorias, no sólo por la cantidad de documentos rescatados que la sustentan, sino y muy especialmente– porque al final del proceso conocí al profesor Cancino, quien aceptó de muy buena gana trabajar en esta reconstrucción, abordándolo como un ejercicio académico que nos enriquecería a ambos. Así que durante unos cuantos meses intercambiamos conceptos e ideas; y el Ministerio de Cultura aceptó publicar estos resultados en el último capítulo del libro. Quedé con la satisfacción de haber logrado visualizar el objeto de mi búsqueda durante tantos meses y meses y entender temas de carácter arquitectónico colonial que el profesor Cancino con buen humor me explicó.
Pintores en el escenario teatral. Bogotá: Luna Libros y Universidad del Rosario, 2014 (Serie Colombia). El libro presenta información y analiza la vinculación de artistas plásticos al escenario teatral. Comienza con algunas noticias sobre dicha unión durante la Colonia, sigue con el siglo XIX hasta llegar a mediados del XX. Por tanto, considera a los maestros decoradores, a los pintores escenógrafos y pintores de los telones de boca de los teatros más importantes del país.
Además de los anteriores libros, enumero a continuación unos pocos artículos históricos, publicados en revistas contemporáneas y libros colectivos. Credencial Historia (Bogotá) publicó dos cuadernillos dedicados a documentos inéditos, hallados en el Archivo General de la Nación. El primero, del Fondo Policía, trata sobre la excomunión de unos actores artesanos de Mompox después de una representación teatral en honor de santa Bárbara, en 1673. Se puede consultar en: Credencial Historia No. 78, junio de 1996, bajo el título de “Excomunión de actores artesanos de Mompox”. El segundo, perteneciente al Fondo Criminales, trata sobre una denuncia interpuesta por Antonio Bustamante contra Antonio Josef del Rincón, hermano del cura vicario de Ocaña, por haber asesinado a palos a su esclavo Eusebio, conocido como Caxamba, quien era artista de su compañía teatral. El resumen se puede consultar en el No.79 de Credencial Historia, julio de 1996, con el título “Alborotos y muerte de un teatrero en Ocaña, 1775”.
“Santiago Pérez: el dramaturgo”. Artículo publicado en: Boletín Cultural y Bibliográfico, XXXVIII, No. 58, 2001 (publicado en 2003), págs. 3-27. Se analizan los dramas que en su juventud escribió Pérez, quien fuera presidente de la República (1869; 1874-1876), y las reacciones y críticas que ellas suscitaron. En el artículo se hacen expresos los conceptos de la época sobre el teatro.
“Chéjov a la carta: sobre algunas puestas en escena”. Publicado en el libro Antón Chéjov 100 años (Tomo I). Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2005. Esta investigación la hice porque el maestro Santiago García dirigía por entonces un grupo de estudio, teórico y práctico, en la Universidad Nacional, llamado Centro de Experimentación Escénica. Para fortalecer al grupo con información, el maestro García pidió a varios estudiosos de Chéjov dictar conferencias sobre el autor ruso. Me correspondió indagar sobre las obras de su autoría llevadas al escenario en el país y sus estéticas.
“Biografías de actrices colombianas”. En A Teatro (Medellín), revista de la Asociación de los Trabajadores de las Artes Escénicas, ATRAE, y de la Asociación Nacional de Directores Escénicos ANDE COLOMBIA, No. 16, enero – diciembre de 2009, número monográfico sobre las mujeres del teatro, se publicó un artículo donde se rescatan las biografías de tres actrices de comienzos del siglo XX: María Luisa Lobo Guerrero, Isabel Rueda Crespo y Maruja Toro.
Hasta aquí unos cuantos títulos correspondientes a los estudios históricos. En seguida expongo la información de índices y bibliografías. Así mismo, incluyo en este mismo apartado un balance, o más bien una reflexión que está presentada de manera resumida y comparte con los otros libros algunos de sus objetivos. Los he agrupado bajo el título de libros de referencia, porque ese es su carácter, remiten a los investigado- res o estudiosos a otras fuentes bibliográficas que les ayudan a ampliar y precisar la información requerida.
Bibliografía del teatro colombiano, siglo XIX. Índice analítico de publicaciones periódicas. Santafé de Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, 1998 (Serie bibliográfica, XVI). Índice de artículos, reseñas y noticias aparecidos en periódicos colombianos del siglo XIX. El libro contiene una introducción en donde se presenta un panorama general de las publicaciones periódicas y de su importancia en el país decimonónico. El Índice propiamente dicho está dividido en las siguientes partes: Catálogo, con 1.874 registros. Cada uno de ellos contiene la descripción bibliográfica básica y un resumen con un breve comentario de lo que trata cada cita; Índices, ordenados alfabéticamente por temas, autores, periódicos e ilustraciones, con el fin de acceder de manera más fácil a los registros bibliográficos. Este primer Índice fue completado con 572 nuevos registros y publicados en: Índice analítico de publicaciones periódicas. Siglo XIX, Bogotá: Círculo de Lectura Alternativa, 2004.
Bibliografía anotada del teatro colombiano, Bogotá: Círculo de Lectura Alternativa, 2003. La bibliografía recupera el mayor número de títulos de obras teatrales y de sus autores, editadas y sin editar, pero de las cuales se tiene alguna referencia en diferentes fuentes documentales. Mantiene la misma metodología y los objetivos de los Índices analíticos. El libro contiene 3.363 registros bibliográficos, ordenados alfabéticamente por apellidos y nombres de los autores. En el resumen de cada asiento se informa sobre el estreno de la obra u otras anotaciones pertinentes, junto con el nombre de la biblioteca pública en donde las obras editadas se pueden consultar. Al final se incluyeron índices de seudónimos y de títulos para facilitar la búsqueda, cuando no se conoce el nombre exacto de algún dramaturgo o dramaturga. La base de este trabajo fueron las bibliografías anteriores de Orjuela y González Cajiao.
Teatro colombiano. Reflexiones teóricas para su historia. Separata de la re- vista A Teatro (Medellín). Síntesis de las teorías que subyacen en los análisis sobre la dramaturgia colombiana, empleadas por diferentes grupos de estudiosos o por críticos de teatro. Esta síntesis comienza con las teorías románticas del siglo XIX, pasa por las estructuralistas, las basadas en la semiótica y las relacionadas con la crítica sociológica, entre otras. Así mismo, se consideran propuestas de teóricos de América Latina.
Para terminar, sólo me resta recomendar a los futuros estudiosos de la historia y en general del teatro colombiano que antes de comenzar esta tarea consulten la bibliografía ya existente; si se deciden por épocas pretéritas tengan nociones de cómo era el país, de su funcionamiento cultural, artístico y social, para que pueden partir de hipótesis más ajustadas a la realidad de cada época y puedan entender mucho mejor la información que van consiguiendo. Así mismo, que esta labor trae satisfacciones personales y será un aporte a las regiones y al país en general.